Revolución o riesgo: el impacto real de la inteligencia artificial en la medicina actual

Revolución o riesgo: el impacto real de la inteligencia artificial en la medicina actual

IA en salud: estudio advierte que ahorra hasta 16 minutos por consulta. Foto: Biofile.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

Mientras los pacientes reclaman más acceso, menos trámites y una atención más humana, la inteligencia artificial comienza a abrirse paso en los consultorios. Su principal promesa no es reemplazar médicos, sino reducir la carga administrativa para recuperar uno de los recursos más escasos del sistema de salud: el tiempo para escuchar.

Después de semanas esperando una cita médica, llega el momento de entrar al consultorio. El médico saluda, revisa la historia clínica, busca exámenes, diligencia formularios y responde requerimientos del sistema. La consulta avanza, pero gran parte de la atención parece concentrarse en una pantalla.

La escena se ha vuelto habitual para miles de colombianos. Y aunque muchas veces se asocia a la falta de personal, las demoras o la presión asistencial, también refleja otro problema menos visible: el tiempo clínico que se pierde en tareas administrativas.

La discusión cobra relevancia en un momento en el que la salud se mantiene entre las principales preocupaciones de los colombianos. A esto se suma la Circular 038 de 2025 del Ministerio de Salud, que ordena la medición de tiempos de espera priorizados como parte de los indicadores de oportunidad en la atención.

En este contexto, la inteligencia artificial comienza a posicionarse como una herramienta capaz de aliviar parte de la carga documental que hoy ocupa buena parte de la consulta médica. Su propósito no es reemplazar el criterio profesional, sino permitir que médicos y pacientes puedan aprovechar mejor cada minuto de interacción.

¿Puede la inteligencia artificial hacer más humana la atención en salud?

Para muchos pacientes, la respuesta parece contradictoria. Sin embargo, expertos aseguran que el verdadero valor de estas tecnologías no está en agregar más pantallas, sino en reducir el tiempo dedicado a ellas.

«Menos clics y menos papel le devuelven al médico el enfoque en su oficio; la tecnología debe acercar la conexión humana, no alejarla», Dorian Rallón, CEO de Biofile.

Los resultados comienzan a respaldar esa visión. Según la Asociación Médica Estadounidense, el 57 % de los médicos identifica la automatización de tareas administrativas como la principal oportunidad de la inteligencia artificial. Además, más del 80 % ya utiliza estas herramientas en algún contexto profesional y siete de cada diez consideran que ayudan a disminuir el agotamiento laboral.

Por su parte, un estudio publicado por JAMA encontró que el uso de documentación clínica asistida por inteligencia artificial permitió reducir hasta 16 minutos en labores administrativas relacionadas con la consulta y más de 13 minutos en el uso de historias clínicas electrónicas.

No obstante, los expertos advierten que la tecnología por sí sola no resuelve los problemas estructurales del sistema. La capacitación, la adopción adecuada y las reglas claras para el uso de la información siguen siendo determinantes para obtener beneficios reales.

¿Cómo saber si la tecnología está mejorando realmente la experiencia del paciente?

La respuesta no está en la sofisticación de la herramienta, sino en los cambios que percibe la persona al otro lado del escritorio.

La inteligencia artificial aporta valor cuando evita que el paciente repita una y otra vez la misma información médica, cuando facilita la continuidad entre consultas, cuando permite recibir instrucciones más claras y cuando contribuye a que el profesional dedique más tiempo a escuchar y menos a digitar.

También es fundamental que exista transparencia sobre el manejo de los datos personales. La historia clínica contiene información altamente sensible y su uso debe garantizar condiciones de seguridad, confidencialidad y trazabilidad.

«Todo lo que signifique disminuir tareas operativas lo puede hacer la tecnología emergente, pero la creatividad y el pensamiento crítico son humanos. La herramienta da una base, pero no formula las ideas», añade Rallón, CEO de Biofile.

En últimas, una consulta apoyada por inteligencia artificial no necesariamente será mejor por ser más moderna. Será mejor si permite que el paciente salga con menos dudas, comprenda mejor su diagnóstico, reciba instrucciones claras y sienta que fue escuchado.

En un sistema de salud sometido a una creciente presión, recuperar minutos para la conversación entre médico y paciente podría convertirse en una de las innovaciones más valiosas. No solo por eficiencia, sino porque detrás de cada consulta sigue existiendo algo que ninguna tecnología puede reemplazar: la confianza humana.

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