Redacción Código Salud.
Bogotá.
En 1989, Colombia instaló su primer equipo de resonancia magnética en Bogotá. Treinta y siete años después, esta tecnología llega por primera vez al departamento del Amazonas, marcando un antes y un después para miles de personas que, hasta ahora, debían recorrer cientos de kilómetros para acceder a un examen de alta complejidad.
Con la puesta en marcha del nuevo servicio en Leticia, entre seis y nueve pacientes podrán realizarse diariamente este estudio diagnóstico, lo que representa más de 2.000 personas atendidas al año. El impacto va más allá de las cifras: significa reducir traslados, costos, tutelas y tiempos de espera para comunidades indígenas y habitantes de una de las regiones más apartadas del país.
¿Qué cambia para los pacientes del Amazonas con este nuevo servicio?
Durante años, recibir una resonancia magnética implicaba viajar a ciudades como Bogotá, un proceso que muchas veces requería autorizaciones, acciones judiciales y desplazamientos por río y avión.
Ese fue el caso de Hans, un joven indígena de 22 años, quien necesitó cerca de dos años para acceder a un estudio que permitiera conocer el origen de una masa bajo su párpado.
«A mi mamá le tomó casi dos años conseguir la cita. Cuando vimos la máquina en Leticia no lo podíamos creer. Lo mejor fue saber que ya no teníamos que viajar a Bogotá ni pasar tantas dificultades para hacernos el examen», recuerda.
Gracias al nuevo resonador, Hans obtuvo el diagnóstico necesario para ser remitido a un tratamiento especializado en oftalmología, iniciando un proceso que antes parecía inalcanzable.
«Contar con un resonador en Leticia significa ofrecer diagnósticos oportunos y mejorar las decisiones médicas para muchas enfermedades. Es acercar servicios de alta complejidad a una población que durante años tuvo enormes barreras de acceso», Claudia Porras, gerente administrativa de la Organización de Imagenología Colombiana (OIC).
¿Cómo logró la tecnología llegar al corazón de la Amazonía?
Llevar un equipo de esta complejidad hasta Leticia representó un desafío logístico y tecnológico. La iniciativa fue posible gracias a una inversión superior al millón de dólares liderada por la Organización de Imagenología Colombiana (OIC), con el soporte tecnológico de Siemens Healthineers y el apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y SATENA, fundamentales para el transporte del equipo hacia una ciudad accesible únicamente por vía aérea.
El resonador instalado corresponde al MAGNETOM Free.Star, desarrollado por Siemens Healthineers, una tecnología diseñada para operar en regiones con infraestructura limitada gracias a su tamaño compacto y a un sistema de refrigeración que reduce la dependencia del helio líquido.
«Con este proyecto demostramos que la innovación tiene mayor impacto cuando llega a los lugares donde históricamente el acceso ha sido más difícil. La tecnología cobra verdadero sentido cuando ayuda a cerrar brechas en salud», Francisco Vélez, director general de Siemens Healthineers para Colombia, Perú y Ecuador.
La llegada de la resonancia magnética al Amazonas representa mucho más que la incorporación de un nuevo equipo médico. Es un paso para reducir las desigualdades en el acceso al diagnóstico especializado y acerca servicios de alta complejidad a una región que durante décadas dependió de largos desplazamientos para recibir atención.
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