Ozempic: ¿Por qué hay personas que no logran adelgazar?

Ozempic: ¿Por qué hay personas que no logran adelgazar?

¿Por qué no a todo el mundo le sirve el ozempic? Foto: Mayo Clinic.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

La respuesta a los medicamentos para tratar la obesidad no es igual para todas las personas. Una investigación de Mayo Clinic encontró un subtipo biológico de esta enfermedad que podría responder especialmente bien a la tirzepatida, un medicamento que actúa sobre dos hormonas relacionadas con la regulación del apetito y la glucosa en sangre.

El estudio, publicado en Gastroenterology, analizó a 483 adultos con obesidad e identificó tres perfiles biológicos diferentes. Cerca de uno de cada cuatro participantes presentaba niveles más bajos de GLP-1 y de otras hormonas que ayudan a generar sensación de saciedad después de comer.

Cuando la sensación de saciedad dura menos

Este grupo corresponde a una variante del denominado fenotipo de obesidad de ‘intestino hambriento’. Las personas con esta característica pueden presentar un vaciamiento gástrico más rápido y experimentar hambre nuevamente poco tiempo después de comer.

Los investigadores encontraron que estos participantes perdieron, en promedio, 21,5 % de su peso corporal después de seis meses de tratamiento con tirzepatida, frente al 11,7 % observado entre quienes pertenecían a otros subtipos biológicos.

Para Andrés Acosta, gastroenterólogo e investigador en obesidad de Mayo Clinic en Minnesota, estos resultados refuerzan la idea de que la obesidad no debe entenderse como una enfermedad con un único mecanismo biológico.

La investigación también encontró que las diferencias hormonales estaban relacionadas con una menor producción de hormonas intestinales y no con cambios en el microbioma intestinal, aportando nuevas pistas sobre los mecanismos que pueden estar detrás de este subtipo.

Hacia un tratamiento más personalizado

Los hallazgos abren una posibilidad cada vez más relevante en medicina: identificar las características biológicas de cada paciente para determinar qué tratamiento podría ofrecer mejores resultados.

Esto podría ayudar a avanzar desde un modelo en el que las terapias se aplican de manera similar a todos los pacientes hacia estrategias más individualizadas, teniendo en cuenta que la obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial.

Sin embargo, los investigadores advierten que todavía se necesitan estudios prospectivos antes de que esta clasificación pueda incorporarse de manera habitual a la práctica clínica.

Más que establecer una fórmula única para tratar la obesidad, el estudio aporta evidencia sobre la importancia de comprender sus diferentes mecanismos biológicos. La medicina de precisión podría convertirse así en una herramienta para mejorar la selección de tratamientos y, eventualmente, los resultados de salud a largo plazo.

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