Redacción Código Salud.
Bogotá.
La salud en Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos. Mientras el país discute una reforma estructural, aumentan las preocupaciones por la sostenibilidad financiera, las barreras de acceso y la continuidad de los tratamientos.
Ese fue el eje del V Seminario del Centro de Pensamiento en Seguridad Social (CEPESS), de CODESS y la Universidad Externado de Colombia. Académicos, gremios y organizaciones de pacientes coincidieron en una idea: antes de transformar el sistema, Colombia necesita estabilizarlo y garantizar que el derecho a la salud pueda hacerse efectivo.
Una crisis que tiene rostro de paciente
Alejandra Toro, de la Fundación Luz Oncológica, expuso algunas de las cifras más preocupantes: más de 312.000 tutelas por salud en 2025, 62,5 % de los afiliados en EPS intervenidas o vigiladas y más de 4.100 IPS cerradas mientras crece la demanda.
La organización planteó seis prioridades, entre ellas fortalecer la participación de los pacientes, garantizar una UPC técnicamente sustentada, asegurar la trazabilidad de los recursos y mantener la continuidad de los tratamientos antes de cualquier traslado masivo de afiliados.
Más demanda, menos margen financiero
El profesor David Bardey, de la Universidad de los Andes, destacó fortalezas como la cobertura casi universal y el bajo gasto de bolsillo, pero advirtió que persisten grandes brechas territoriales.
Mario Cruz, vicepresidente técnico de ACEMI, mostró además el crecimiento de la demanda: las prestaciones pasaron de 302,1 millones en 2015 a 566,6 millones en 2024. En ese período también aumentaron con fuerza las atenciones relacionadas con salud mental y enfermedades oncológicas.
La presión financiera acompaña esta tendencia. Según las cifras presentadas, el sistema acumula un déficit patrimonial cercano a $19 billones.
¿Quién responde por el paciente?
Carlos Francisco Fernández, presidente ejecutivo de Asinfar, propuso cambiar el centro de la discusión: más que preguntar quién administra, hay que preguntarse quién responde por el paciente.
Su propuesta se resume en tres continuidades: clínica, para evitar interrupciones en los tratamientos; operativa, para garantizar el funcionamiento de hospitales y proveedores; y financiera, para asegurar que los recursos lleguen oportunamente.
Innovación, acceso y sostenibilidad
Augusto Galán planteó que el sistema debe estabilizarse antes de emprender una transformación profunda, mientras que Aurelio Mejía, de Afidro, llamó a fortalecer la innovación, el Invima y la investigación clínica.
El seminario dejó así un mensaje común: la reforma no puede reducirse a quién administra los recursos. Colombia necesita financiación suficiente, instituciones sólidas, innovación, prevención, atención territorial y, sobre todo, continuidad.
Porque el derecho a la salud no se demuestra con una cifra de afiliación. Se demuestra cuando una persona recibe a tiempo el diagnóstico, el medicamento y el tratamiento que necesita.
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