Redacción Código Salud.
Bogotá.
En Colombia, cerca de 7,9 millones de personas tienen más de 60 años, lo que equivale al 15 % de la población nacional. Detrás de este cambio demográfico surge una conversación que pocas veces ocupa espacio en la agenda pública, pero que impacta directamente la calidad de vida de millones de personas: la continencia.
Poder dormir tranquilo, salir de casa con confianza, llegar a tiempo al baño o mantener la independencia en las actividades diarias son aspectos que suelen darse por sentados. Sin embargo, cuando se pierde el control urinario o intestinal, también pueden aparecer inseguridad, aislamiento, alteraciones del sueño, problemas en la piel y una creciente dependencia de familiares o cuidadores.
Durante la Semana Mundial de la Continencia, los médico insisten en la importancia de hablar del tema desde la prevención y no únicamente cuando aparece la incontinencia.
¿Por qué la continencia es clave para la calidad de vida?
Aunque la conversación suele centrarse en la incontinencia, se considera que el verdadero foco debe estar en la continencia: la capacidad de controlar voluntariamente las funciones urinarias e intestinales.
Según Diana Vahos, líder Clínica de Essity Colombia, hablar de continencia es hablar de autonomía.
«Hablar de continencia es hablar de autonomía. No se trata únicamente de atender una pérdida involuntaria, sino de proteger la seguridad, la confianza y la participación de las personas en su vida cotidiana.
Mantener esta capacidad influye directamente en la movilidad, el descanso, la participación social y el bienestar emocional de las personas mayores. Por eso, abordar el tema oportunamente puede contribuir a prevenir complicaciones y preservar la independencia durante más tiempo.
¿Quién cuida a quienes cuidan?
El desafío no solo afecta a quienes viven con incontinencia. También impacta a familiares, auxiliares de enfermería, cuidadores y profesionales de la salud que acompañan diariamente estos procesos.
Una investigación desarrollada por Augur para Essity, en la que participaron 164 enfermeros, auxiliares y cuidadores profesionales de distintos países, encontró que los principales obstáculos para brindar un cuidado adecuado están relacionados con la falta de tiempo, la alta carga laboral, la escasez de personal y el acceso limitado a soluciones apropiadas.
Además, el estudio evidenció que el 75 % de los profesionales considera que estos desafíos afectan el bienestar de los pacientes y el 74 % reconoce consecuencias directas sobre quienes brindan el cuidado.
La respuesta pasa por la educación, la personalización y el acceso a soluciones adecuadas.
«Cada persona tiene necesidades diferentes. Una atención personalizada puede ayudar a reducir escapes, proteger la piel, disminuir la carga del cuidador y brindar mayor tranquilidad a quien recibe el cuidado», Diana Vahos, líder Clínica de Essity Colombia.
En un país donde la población mayor sigue creciendo, la continencia debe entenderse como un componente esencial del bienestar, la salud y el envejecimiento digno. Hablar del tema a tiempo no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino también la de quienes las acompañan cada día.
También puede interesarle...

Eventos deportivos y corazón: prevenga riesgos cardiovasculares
La pasión por el deporte puede acelerar el corazón. Conocer su estado de salud ayuda a vivir cada emoción con mayor tranquilidad y bienestar.

Enfermedades tropicales: evite que un mosquito arruine su viaje
Antes de viajar a destinos de clima cálido, la prevención y la vacunación oportuna son la mejor defensa frente a las enfermedades transmitidas por mosquitos.

Autocuidado científico: el nuevo bienestar en Latam
La sobreinformación digital y el crecimiento del autocuidado están redefiniendo la conversación sobre prevención en salud y aumentando la presión por la evidencia científica.
