Malnutrición: ¿Qué cambia cuando se tiene una enfermedad?

Malnutrición: ¿Qué cambia cuando se tiene una enfermedad?

Comer todos los días no siempre significa estar bien nutrido ¿qué cambia cuando se tiene una enfermedad?. Foto: Alianza Alimentación con Propósito.
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Redacción Código Salud.

Bogotá

Comer regularmente no garantiza que el organismo reciba todos los nutrientes que necesita. Cuando existe una enfermedad de base, el apetito, la absorción de nutrientes y los requerimientos nutricionales pueden cambiar, aumentando el riesgo de malnutrición y complicaciones de salud.

La malnutrición relacionada con enfermedades puede presentarse entre el 20 % y el 50 % de los pacientes, según la condición clínica y los criterios utilizados para identificarla. Ante este panorama, la Alianza Alimentación con Propósito, integrada por 10 organizaciones del sector salud, llama la atención sobre la importancia de incorporar la nutrición al manejo integral de los pacientes.

¿Por qué una persona puede estar malnutrida aunque coma todos los días?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la malnutrición incluye las carencias, los excesos y los desequilibrios en la ingesta de energía y nutrientes. Por eso, no se limita a la falta de alimentos ni puede identificarse únicamente por el peso corporal.

Algunas enfermedades disminuyen el apetito o dificultan la alimentación. Otras interfieren en la absorción o el aprovechamiento de nutrientes. Además, ciertas condiciones pueden modificar las necesidades de energía y proteínas del organismo.

“La seguridad nutricional va más allá del acceso a los alimentos: implica garantizar una atención oportuna y adecuada, especialmente en personas que enfrentan una enfermedad”, líderes de la Alianza Alimentación con Propósito.

La malnutrición relacionada con enfermedades puede presentarse entre el 20 % y el 50 % de los paciente. Foto: Alianza Alimentación con Propósito.

¿Qué consecuencias tiene la malnutrición durante una enfermedad?

Las alteraciones nutricionales pueden asociarse con pérdida de masa muscular, mayores complicaciones, hospitalizaciones prolongadas y una menor calidad de vida. Por eso, identificarlas oportunamente es relevante para orientar el tratamiento y hacer seguimiento a la evolución del paciente.

La valoración nutricional debe considerar indicadores como la pérdida involuntaria de peso, la composición corporal, la fuerza muscular y el desempeño físico. Una persona puede tener un peso aparentemente normal y presentar, aun así, problemas nutricionales que requieren atención.

¿Qué opciones existen para mejorar el manejo nutricional?

El abordaje depende de la enfermedad y de las necesidades individuales. Puede incluir ajustes en la alimentación, seguimiento profesional y, cuando esté indicado, el uso de Alimentos con Propósitos Médicos Especiales (APMES), bajo orientación del equipo de salud.

“Una enfermedad puede cambiar la relación con la nutrición y hacer que lo que antes era suficiente deje de serlo”.

Reconocer estas diferencias permite avanzar hacia una atención más integral. La valoración, la intervención y el seguimiento nutricional deben formar parte del cuidado de las personas, especialmente cuando una enfermedad modifica sus necesidades.

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