Redacción Código Salud.
Bogotá.
Hay algo que ocurre todos los días, y pasa casi desaparcibido: las decisiones que tomamos frente a la mesa terminan moldeando nuestra salud, nuestros hábitos y hasta el futuro de quienes viven con nosotros.
Una bebida azucarada ‘para salir del paso’, una cena improvisada frente al celular o la costumbre de repetir alimentos ultraprocesados pueden parecer decisiones pequeñas. Pero sumadas en el tiempo, cuentan una historia distinta: una que hoy preocupa a especialistas en salud en Colombia.
Durante la conmemoración del Día Mundial de la Nutrición (próximo 28 de mayo), expertos recuerdan que la alimentación saludable no depende de dietas extremas ni de alimentos costosos. La verdadera transformación, aseguran, empieza en el hogar, con hábitos simples y sostenibles que toda la familia puede construir.
El panorama nutricional del país refuerza esta necesidad. Según el Global Nutrition Report, cerca del 29,3 % de las mujeres adultas y el 20 % de los hombres en Colombia viven con obesidad, una condición asociada a enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas de salud. A esto se suma un reto estructural: el acceso a alimentos saludables. Datos recientes basados en el DANE y la FAO muestran que aproximadamente el 25,5 % de los hogares colombianos enfrentó inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2024.
Para especialistas, este contexto hace aún más urgente fortalecer la educación alimentaria desde casa y construir una relación más consciente con la comida.
“La nutrición es uno de los pilares fundamentales de la salud. Muchos de los hábitos que influyen en nuestro bienestar se construyen en casa, por eso es clave que las familias adopten prácticas sencillas como planear las comidas, priorizar alimentos frescos y fomentar una relación saludable con la alimentación”, Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck y Faculty del Centro de Entrenamiento CEMI para Colombia de la American Heart Association.
Pequeños cambios, grandes resultados
Más allá de las dietas restrictivas o de las tendencias virales, los expertos coinciden en algo: los cambios sostenibles suelen ser los más simples.
Cocinar en familia, establecer horarios para comer, tomar más agua, aumentar el consumo de frutas y verduras y reducir los ultraprocesados son acciones cotidianas que pueden marcar diferencias reales en el bienestar físico y emocional.
Además, involucrar a todos los integrantes del hogar en la alimentación ayuda a consolidar hábitos duraderos y a generar una relación más sana con la comida desde la infancia.
“La alimentación saludable no tiene que ser compleja ni costosa. Muchas veces los cambios más efectivos son los más simples: reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, incluir más alimentos naturales en el plato y mantener una rutina equilibrada de alimentación y actividad física”, Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck y Faculty del Centro de Entrenamiento CEMI para Colombia de la American Heart Association.
Desde emi Falck recuerdan que la nutrición, junto con el descanso y la actividad física, sigue siendo uno de los pilares más importantes para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida. Y quizás la mejor noticia es esta: muchas veces, el cambio empieza con algo tan cotidiano como sentarse juntos a la mesa.
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