Redacción Código Salud.
Bogotá.
El aumento de las temperaturas no solo invita a buscar bebidas frías o refugiarse del sol. También incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), un problema que cada año afecta a millones de personas en el mundo. El calor y la humedad favorecen la rápida multiplicación de bacterias como Salmonella, Listeria y Escherichia coli, que pueden duplicarse en apenas 20 minutos cuando los alimentos permanecen a temperatura ambiente.
Para Diego Varrá, líder de la División Food & Beverage de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica y el Caribe, la prevención comienza tanto en la industria como en los hogares.
«Durante las temporadas de calor es indispensable reforzar las medidas de higiene y respetar la cadena de frío. La industria alimentaria trabaja con tecnologías que ayudan a garantizar la inocuidad desde la producción, pero ese esfuerzo debe continuar en la cocina de cada hogar. Un descuido puede convertir un alimento seguro en un riesgo para la salud en pocas horas», explica.
Los alimentos que más cuidado requieren
No todos los alimentos reaccionan igual frente al calor. Algunos son especialmente vulnerables y requieren una manipulación más cuidadosa.
Las preparaciones con huevo, como mayonesas caseras y algunas ensaladas, representan uno de los principales riesgos por la posibilidad de contaminación con Salmonella. Si la temperatura supera los 30 °C, no deberían permanecer fuera de refrigeración durante más de una hora.
Las carnes molidas y las aves también exigen especial atención. La carne debe cocinarse completamente, alcanzando al menos 71 °C en su interior, mientras que el pollo no debe lavarse antes de prepararlo, ya que las salpicaduras pueden dispersar bacterias sobre otras superficies y alimentos.
Las verduras de hoja verde, como lechuga, espinaca y brotes, pueden albergar microorganismos en sus pliegues. Por eso, además del lavado, es recomendable utilizar productos desinfectantes aptos para frutas y verduras.
En el caso de pescados y mariscos destinados a preparaciones como sushi o ceviche, mantener la cadena de frío es indispensable. El jugo de limón no elimina bacterias ni parásitos, por lo que estos alimentos deben adquirirse únicamente en establecimientos confiables y consumirse poco después de ser refrigerados.
Finalmente, los quesos frescos y otros lácteos blandos requieren permanecer siempre por debajo de los 4 °C, ya que pueden favorecer el crecimiento de Listeria si permanecen demasiado tiempo fuera de refrigeración.
Tecnología para proteger la inocuidad
La seguridad alimentaria también depende de herramientas que muchas veces pasan desapercibidas. Hoy la industria incorpora sistemas de desinfección para superficies, monitoreo digital de temperaturas mediante sensores inteligentes y soluciones especializadas para el lavado de frutas y verduras que ayudan a reducir la carga microbiana y prolongar la vida útil de los alimentos.
Estas tecnologías fortalecen la seguridad durante toda la cadena de producción y distribución, pero el último eslabón sigue estando en casa. Mantener la refrigeración, respetar los tiempos de conservación y manipular correctamente los alimentos continúan siendo las medidas más efectivas para prevenir enfermedades y proteger la salud de toda la familia.
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