Redacción Código Salud.
Bogotá.
Cada año se diagnostican cerca de 26.000 nuevos casos de cáncer de piel en Colombia, una cifra que mantiene las alertas encendidas frente a una enfermedad que, en muchos casos, puede prevenirse. La radiación ultravioleta continúa siendo el principal factor de riesgo evitable y, debido a su ubicación geográfica y a la altitud de gran parte de sus municipios, el país está expuesto a niveles elevados de radiación solar durante todo el año.
Los expertos coinciden en que la prevención debe comenzar mucho antes de la vida adulta. De acuerdo con la OMS y la Academia Americana de Dermatología, entre el 25 % y el 50 % de la radiación ultravioleta acumulada durante toda la vida se recibe en la infancia. Además, el melanoma, considerado el tipo más agresivo de cáncer de piel, figura entre los cánceres más frecuentes en adolescentes y adultos jóvenes.
«La fotoprotección es una medida de prevención en salud. Hablar del uso adecuado del protector solar, evitar exposiciones prolongadas al sol y enseñar hábitos de cuidado desde la niñez puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de piel a largo plazo», Dra.María Soledad Aluma, dermatóloga y líder de la iniciativa.
¿Por qué la prevención debe comenzar en el colegio?
La respuesta está en la propia biología de la infancia. La piel de los niños es más delgada, posee menor concentración de melanina y cuenta con mecanismos de defensa menos eficientes frente a la radiación solar, lo que la hace especialmente vulnerable al daño acumulativo.
Por esta razón, el Ministerio de Salud ha identificado el entorno escolar como uno de los escenarios estratégicos para la prevención primaria del cáncer de piel. Bajo esta premisa, la Liga Colombiana Contra el Cáncer, la Fundación Cáncer de Piel de Colombia, la Universidad Pontificia Bolivariana y Laboratorio ISDIN presentaron el Curso Nacional de Fotoprotección para Docentes, una formación virtual, gratuita y asincrónica dirigida a maestros de preescolar y básica primaria de todo el país.
La iniciativa busca fortalecer el papel de los educadores como promotores de hábitos saludables y de autocuidado desde las primeras etapas de la vida.
¿Cómo pueden los docentes convertirse en multiplicadores de hábitos saludables?
Más allá del uso del protector solar, la formación aborda estrategias de fotoprotección que pueden incorporarse a la rutina escolar y familiar. El objetivo es que los docentes cuenten con herramientas prácticas para enseñar conductas que reduzcan el daño ocasionado por la radiación ultravioleta.
«Queremos capacitar a los docentes en todas las estrategias y conductas que ayudan a disminuir el daño de la piel por la radiación solar. Cuando estos hábitos se aprenden desde pequeños y se integran en los espacios educativos, es mucho más probable que permanezcan durante toda la vida», Dra. Aluma.
El curso ya está disponible con 1.000 cupos para docentes de todo el país. Incluye 20 horas de formación especializada impartida por expertos médicos y entrega certificación avalada por la Universidad Pontificia Bolivariana, la Fundación Cáncer de Piel Colombia, la Liga Colombiana Contra el Cáncer y Laboratorio ISDIN.
La apuesta de las organizaciones es clara: fortalecer la cultura de la prevención desde las aulas para que las decisiones de cuidado que se enseñan hoy puedan reducir el riesgo de cáncer de piel en las próximas generaciones.
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