¿Estás entrenando o forzando tu cuerpo? Cinco señales al correr que pueden anticipar una lesión

¿Estás entrenando o forzando tu cuerpo? Cinco señales al correr que pueden anticipar una lesión

Cinco señales que no deberías ignorar cuando estás corriendo. Foto: Colsanitas.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

Correr se ha consolidado como una de las formas más accesibles y efectivas de cuidar la salud física y mental. Sin embargo, cuando el entrenamiento se vuelve más exigente, también aumenta la necesidad de prestar atención a las señales que envía el cuerpo.

Lo que comienza como bienestar puede transformarse en riesgo si se ignoran ciertas alertas. Dolores persistentes, fatiga prolongada, sed constante o alteraciones en el ritmo cardíaco no hacen parte normal del ejercicio: son indicadores de que algo no está funcionando bien.

De acuerdo con los doctores Miguel Niño y Mauricio Mejía, especialistas en medicina del deporte adscritos a Colsanitas, aprender a diferenciar entre una molestia normal y una señal de alerta es clave para evitar lesiones y mejorar el rendimiento.

Cuando el dolor deja de ser normal

Una de las señales más frecuentes es el dolor que no desaparece con el descanso, especialmente en rodillas, tobillos o caderas.

“Uno de los errores más comunes en la práctica del running es normalizar el dolor físico. Estas molestias suelen estar relacionadas con lesiones por sobrecarga, que ocurren cuando se incrementa la intensidad o la frecuencia sin darle al cuerpo el tiempo suficiente para recuperarse”, explica el doctor Miguel Niño, especialista en medicina del deporte adscrito a Colsanitas.

Si el dolor persiste incluso después de varios días de reposo, ya no es una simple molestia: es una advertencia. Más allá del sistema muscular, el comportamiento del corazón durante el ejercicio es otro factor clave. Mareos, palpitaciones irregulares o dolor en el pecho pueden ser señales de una condición no diagnosticada.

Los especialistas advierten que muchas personas inician rutinas exigentes sin haberse realizado chequeos básicos, como un electrocardiograma, lo que puede representar un riesgo.

Dolores persistentes, fatiga prolongada, sed constante o alteraciones en el ritmo cardíaco no hacen parte normal del ejercicio. Foto: Colsanitas.

Hidratación y energía: claves invisibles

La sed durante el ejercicio no es un buen indicador. Cuando aparece, el cuerpo ya puede estar deshidratado. Estudios muestran que una pérdida del 2 % de líquidos impacta directamente el rendimiento y la capacidad de regular la temperatura.

A esto se suma la alimentación. La falta de energía suficiente puede provocar mareos, debilidad muscular y dificultad para mantener el ritmo.

“La persona puede sentir cansancio, dolor de cabeza o bajo rendimiento porque se le acaba el glucógeno o tiene una dieta inadecuada. La nutrición es parte fundamental del desempeño deportivo”, señala el doctor Mauricio Mejía, especialista en medicina del deporte adscrito a Colsanitas.

Si el agotamiento se mantiene incluso después de descansar, el rendimiento cae y el cuerpo no responde, puede tratarse de sobreentrenamiento.

“Cuando el atleta llega a este punto, la única recomendación es parar completamente. El descanso deja de ser opcional y se vuelve necesario”, enfatiza el doctor Mejía.

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