¿Un tumor óseo siempre es cáncer?

¿Un tumor óseo siempre es cáncer?

¿Un tumor óseo siempre significa cáncer? Una experta de Mayo Clinic lo explica. Foto: Mayo Clinic.
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Redacción Código Salud.

Bogotá

El dolor en los huesos, músculos o articulaciones es frecuente y, en la mayoría de los casos, está relacionado con condiciones diferentes al cáncer. Sin embargo, cuando persiste, empeora, interfiere con las actividades cotidianas o aparece acompañado de otros síntomas, es importante consultar a un profesional de la salud.

Los tumores óseos son crecimientos anormales de células dentro del hueso. Pueden ser benignos, es decir, no cancerosos, o malignos. De hecho, la mayoría de estas lesiones no corresponden a cáncer, pero requieren una evaluación que permita establecer con precisión su naturaleza.

La doctora Wendy Allen-Rhoades, oncóloga pediátrica del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic, explica que un tumor óseo incluso puede descubrirse de manera incidental, por ejemplo, cuando una persona se realiza una radiografía después de una lesión deportiva y aparece una alteración que ya estaba presente.

Los tumores óseos son crecimientos anormales de células dentro del hueso. Foto: Archivo Código Salud.

¿Qué síntomas deberían llamar la atención?

El dolor que no mejora, empeora progresivamente o despierta durante la noche merece valoración. También es importante consultar cuando aparece acompañado de hinchazón, fiebre, pérdida de peso involuntaria o dificultad para caminar.

En niños y adolescentes existe una señal que merece especial atención: un dolor persistente que interfiere con el deporte, los estudios o las actividades habituales no debería atribuirse automáticamente a los llamados ‘dolores de crecimiento’.

También deben evaluarse las fracturas que ocurren después de un golpe leve o incluso sin un traumatismo evidente, ya que algunas lesiones pueden debilitar el hueso.

Entre los principales tipos de cáncer óseo se encuentran el osteosarcoma, más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes; el condrosarcoma, que suele presentarse en adultos de mediana edad y mayores; y el sarcoma de Ewing, que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes.

El tratamiento depende del tipo de tumor y puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia o una combinación de estas alternativas. Los avances también han permitido incorporar herramientas como modelos impresos en 3D para planificar procedimientos quirúrgicos y, en determinados casos, terapia con protones.

Aunque las causas de la mayoría de los cánceres óseos no se conocen y no existe una estrategia específica para prevenirlos, un diagnóstico preciso permite determinar el tratamiento más adecuado.

Por eso, ante un dolor persistente, una fractura inusual o un hallazgo inesperado en una imagen diagnóstica, el mensaje de los especialistas es claro: no asumir lo peor, pero tampoco ignorar las señales. Consultar oportunamente permite saber qué está ocurriendo y actuar a tiempo.

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