Higiene en espacios compartidos: guía de eficiencia diaria

Higiene en espacios compartidos: guía de eficiencia diaria

Mes de la Higiene: cómo pequeñas decisiones diarias pueden mejorar la eficiencia y la experiencia en los espacios compartidos. Foto: Tork.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

Entrar a un baño, lavarse las manos, tomar jabón y secarse parece una de las acciones más simples del día. Lo hacemos en una oficina, en un hospital, en un restaurante, en un hotel o en un centro comercial sin detenernos a pensar qué hay detrás.

Pero para que ese jabón esté disponible cada vez que alguien lo necesita existe toda una operación: alguien debe revisar los dispensadores, reponer los productos, controlar el consumo y garantizar que el espacio funcione correctamente.

Y cuando hablamos de cientos o miles de personas utilizando el mismo baño cada día, una pequeña diferencia en cada lavado puede terminar convirtiéndose en una gran diferencia para una organización.

¿El pequeño desperdicio que se multiplica?

Pensemos en algo sencillo: si un dispensador entrega más jabón del que realmente se necesita, probablemente nadie lo note. Una cantidad adicional puede parecer insignificante. El problema aparece cuando esa situación se repite cientos de veces al día.

Ahí entran en juego nuevas tecnologías que buscan que los productos de higiene se utilicen de una manera más eficiente, sin afectar algo que sí importa para todos: que haya jabón disponible cuando se necesita. En el Mes de la Higiene, esta discusión cobra relevancia porque la eficiencia también hace parte de mantener espacios limpios, funcionales y seguros.

“Una pequeña cantidad de producto desperdiciada en una sola interacción puede parecer irrelevante; sin embargo, cuando esa misma situación se repite cientos o miles de veces, se convierte en un consumo adicional que puede evitarse”, Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional para la región Andina y Caribe de Tork.

Entrar a un baño, lavarse las manos, tomar jabón y secarse parece una de las acciones más simples del día. Foto: Código Salud.

No todos los baños necesitan lo mismo

Un hospital no funciona igual que una oficina. Tampoco una planta de producción, un restaurante o un hotel. El número de personas que utilizan los espacios, la frecuencia de uso y las necesidades de cada lugar son diferentes. Por eso, la tendencia apunta a soluciones que puedan adaptarse a esas realidades.

Un ejemplo es el Dispensador de Jabón Tork con dosis ajustable, que permite seleccionar cantidades entre 0,4 y 1,7 mililitros por dispensación. La idea es sencilla: entregar la cantidad adecuada según el lugar y evitar que el exceso termine convirtiéndose en desperdicio.

De acuerdo con Tork, el sistema también permite aprovechar hasta 100 % del jabón contenido en la botella, hacer recargas en menos de 10 segundos y alcanzar hasta un millón de usos.

La higiene también puede ser una decisión sostenible

La conversación ya no se limita a cuánto cuesta el jabón o cuánto tiempo tarda alguien en cambiar una recarga. Las organizaciones también están mirando qué impacto tienen estas decisiones sobre los recursos y el medioambiente. Algunas soluciones incorporan formulaciones con hasta 96 % de ingredientes de origen natural y certificación EU Ecolabel.

Es decir, la sostenibilidad puede comenzar en decisiones aparentemente pequeñas: cuánto se consume, cuánto se desperdicia, cuánto dura un producto y cuánto tiempo requiere mantenerlo. Para Tork, los jabones y sanitizantes representan actualmente el 6 % de sus ventas netas en Latinoamérica, con el objetivo de llevar esa participación al 12 % o más.

Al final, la historia comienza con algo tan cotidiano como lavarse las manos. Porque detrás de cada dispensación hay una decisión. Y cuando esa decisión se repite miles de veces, lo pequeño deja de ser pequeño.

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