Tratamiento de endometriosis y miomas: alternativas sin cirugía que avanzan a paso acelerado

Tratamiento de endometriosis y miomas: alternativas sin cirugía que avanzan a paso acelerado

Endometriosis y miomas: avanzan tratamientos menos invasivos. Foto: Mayo Clinic.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

Muchas mujeres conviven durante años con dolor menstrual intenso, sangrados abundantes, inflamación abdominal o molestias que alteran su rutina diaria, asumiendo que es algo “normal” o parte inevitable del ciclo menstrual. Sin embargo, detrás de estos síntomas podrían esconderse afecciones ginecológicas frecuentes que, en algunos casos, afectan la fertilidad, la calidad de vida y el bienestar emocional.

La endometriosis y los miomas uterinos son dos de las enfermedades ginecológicas más comunes. Aunque son diferentes, comparten algunos síntomas y pueden impactar de forma importante la salud femenina si no se detectan y tratan oportunamente.

“Ambas son relativamente frecuentes. Puede haber cierta superposición de síntomas, pero la mayoría varían y las enfermedades progresan de forma diferente. Los miomas y la endometriosis pueden tener un componente familiar y ninguna de las dos afecciones puede prevenirse”,  Dra. Megan Wasson, ginecóloga y jefa de ginecología de Mayo Clinic en Arizona.

¿Cómo saber si el dolor menstrual ya no es normal?

Uno de los principales retos es que muchas mujeres aprenden a normalizar síntomas que deberían ser motivo de consulta médica. Menstruaciones excesivamente dolorosas o abundantes, dolor pélvico persistente, molestias durante las relaciones sexuales, sangrados irregulares o inflamación abdominal pueden ser señales de alerta.

En el caso de los miomas uterinos, que son masas no cancerosas que crecen dentro o alrededor del útero, algunas mujeres pueden experimentar presión abdominal, estreñimiento, micción frecuente o incluso cambios visibles en el abdomen debido al tamaño de los fibromas.

“Cuando los miomas crecen, incluso pueden palparse a través de la pared abdominal. También pueden generar presión sobre órganos como la vejiga o el intestino, afectando significativamente la calidad de vida”, señala la Dra. Wasson.

La endometriosis, por su parte, ocurre cuando un tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de este órgano, causando inflamación y dolor. Sus síntomas suelen aparecer desde edades más tempranas e incluyen dolor pélvico intenso, menstruaciones dolorosas, sangrado irregular y molestias durante la intimidad, la micción o las deposiciones. En algunos casos, el diagnóstico llega únicamente cuando aparecen dificultades para lograr un embarazo.

“La menstruación no debería representar más que una leve incomodidad. Si el dolor obliga a faltar al trabajo, a clase o a quedarse en cama, eso no es normal y merece una conversación con un profesional de salud”, enfatiza la especialista.

Los miomas uterinos, que son masas no cancerosas que crecen dentro o alrededor del útero. Foto: Código Salud.

¿Qué tratamientos existen hoy para los miomas y la endometriosis?

Durante años, muchas mujeres con miomas severos recibían como única alternativa una histerectomía, es decir, la extirpación del útero. Hoy, gracias a avances médicos, existen tratamientos menos invasivos que buscan controlar síntomas, preservar la fertilidad y reducir el impacto sobre la vida cotidiana.

Entre las opciones se encuentran medicamentos, procedimientos mínimamente invasivos y tratamientos guiados por imágenes. En el caso de los miomas, técnicas como la embolización uterina o la ablación por radiofrecuencia ayudan a reducir su tamaño sin recurrir a cirugías mayores. También existen procedimientos laparoscópicos y robóticos que permiten retirar los miomas conservando el útero.

En la endometriosis, el tratamiento puede incluir medicamentos y cirugías conservadoras destinadas a retirar tejido endometriósico mientras se preserva la fertilidad. Actualmente, equipos de investigación trabajan en nuevas herramientas diagnósticas que faciliten su detección temprana.

Por ello, especialistas insisten en la importancia de escuchar el cuerpo desde los primeros ciclos menstruales y consultar ante síntomas persistentes. Detectar estas condiciones a tiempo puede hacer la diferencia en el bienestar, la salud reproductiva y la calidad de vida de millones de mujeres.

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