Redacción Código Salud.
Bogotá.
Cuidar el intestino ya no es solo un tema digestivo: hoy se sabe que la microbiota intestinal juega un papel clave en el sistema inmunológico, el metabolismo e incluso el bienestar general. De hecho, se estima que cerca del 70 % de las defensas del cuerpo están relacionadas con el intestino, lo que explica por qué su equilibrio es tan importante.
Este fue uno de los principales mensajes del Gut Summit Enterogermina, organizado por Opella en Bogotá, donde especialistas coincidieron en que muchos problemas de salud comienzan, o se agravan, cuando este ecosistema se altera.
Pero, ¿Qué afecta realmente la microbiota? Factores cotidianos como el estrés, el uso de antibióticos, una dieta poco equilibrada o las infecciones gastrointestinales pueden generar lo que los expertos llaman disbiosis: un desequilibrio intestinal que puede provocar síntomas como diarrea, estreñimiento, gases o dolor abdominal.
Dictamen médico
La doctora Flavia Indrio, especialista en microbiota infantil, explica que el cuidado del intestino empieza desde los primeros años de vida. Durante esta etapa, el organismo construye su base bacteriana, lo que influye en cómo se procesan los nutrientes y en la respuesta del sistema inmune.
“Los primeros años de vida son determinantes para la formación de la microbiota intestinal. Durante esta etapa el intestino se coloniza progresivamente por microorganismos beneficiosos que influyen no solo en el sistema inmunológico, sino también en procesos digestivos, metabólicos y en la forma en que el organismo utiliza los nutrientes”.
En adultos, el panorama no es muy distinto. La gastroenteróloga y endoscopista colombiana, Juliana Suárez, advierte que el estilo de vida actual tiene un impacto directo: dormir mal, comer rápido o llevar una vida sedentaria puede alterar el equilibrio intestinal. Por eso, insiste en que la clave está en hábitos sostenibles, no en soluciones rápidas.
“Cada vez entendemos con mayor claridad que muchos de los problemas digestivos que vemos en consulta no dependen únicamente de un órgano o de un síntoma aislado, sino del balance de todo el ecosistema intestinal. Factores cotidianos como la alta carga laboral, la falta de sueño, el sedentarismo o cambios en la alimentación pueden afectar la microbiota intestinal y desencadenar molestias digestivas. Una microbiota saludable se construye con hábitos sostenibles en el tiempo, con una alimentación variada, buen descanso y decisiones que favorezcan el bienestar del sistema digestivo”.
El intestino incluso ha sido llamado ‘segundo cerebro’. Según el doctor Alejandro Concha, gastroenterólogo y epidemiólogo, prestar atención a señales como acidez frecuente, distensión o cambios persistentes en la digestión es fundamental para detectar problemas a tiempo.
En este contexto, los probióticos han ganado relevancia. Opciones como Enterogermina, basadas en Bacillus clausii, han sido estudiadas por su capacidad de resistir el paso por el sistema digestivo y contribuir a restaurar el equilibrio intestinal, especialmente después de infecciones o tratamientos con antibióticos.
“La población debe prestar atención a señales de alerta como diarrea persistente, estreñimiento prolongado, dolor abdominal intenso, distensión abdominal frecuente, o acidez recurrente, ya que pueden ser indicios de alteraciones digestivas que requieren evaluación médica”, mencionó.
En este contexto, los probióticos han ganado relevancia. Opciones como Enterogermina, basadas en Bacillus clausii, han sido estudiadas por su capacidad de resistir el paso por el sistema digestivo y contribuir a restaurar el equilibrio intestinal, especialmente después de infecciones o tratamientos con antibióticos.
Más allá de productos específicos, los expertos coinciden en algo sencillo pero poderoso: la salud intestinal se construye todos los días. Mantener una alimentación variada, priorizar el descanso, reducir el estrés y consultar a tiempo ante síntomas persistentes puede marcar la diferencia.
Porque al final, cuidar el intestino no es solo evitar molestias: es proteger una de las bases silenciosas del bienestar integral.
“Cada adulto alberga millones de diferentes especies de bacterias que cumplen funciones beneficiosas para la salud. Cuando esa estabilidad se altera pueden aparecer distintos trastornos, aunque la ciencia aún investiga si las variaciones de la micriobiota son la causa de estas enfermedades o si surgen como consecuencia de ellas. Por eso es fundamental entender que la microbiota debemos cultivarla desde el primer día de vida y cuidarla a lo largo de toda nuestra vida, porque de esa relación entre las bacterias y el organismo depende en gran medida el equilibrio entre la salud del cuerpo y de la mente”, Dr. Farhad Rezvani, gastroenterólogo de Costa Rica.
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