Lupus en Colombia: ¿Por qué el sistema de salud lo hace invisible?

Lupus en Colombia: ¿Por qué el sistema de salud lo hace invisible?

El lupus en Colombia: una enfermedad frecuente, pero poco priorizada. Foto: AstraZeneca.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

El lupus eritematoso sistémico (LES) afecta actualmente a más de 40.000 adultos en Colombia, convirtiéndose en uno de los países con mayor prevalencia de esta enfermedad en América Latina. Sin embargo, especialistas advierten que, pese a su impacto clínico y social, el lupus continúa siendo tratado por el sistema de salud como una enfermedad “invisible”, sin una categoría independiente ni indicadores específicos de seguimiento.

Es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmune ataca por error tejidos sanos del cuerpo, provocando inflamación y daño progresivo en órganos vitales como riñones, pulmones, corazón y sistema nervioso.

Aunque no tiene cura, el diagnóstico temprano y el acceso continuo al tratamiento permiten controlar la enfermedad, reducir los brotes y evitar complicaciones irreversibles. El problema, según expertos, es que muchos pacientes llegan tarde al diagnóstico o abandonan el tratamiento por las barreras estructurales del sistema.

“En Colombia tenemos la paradoja de una enfermedad que no es rara pero que el sistema trata como si fuera invisible”, Efraín Esteban, líder médico del área terapéutica de Respiratorio e Inmunología de AstraZeneca Colombia.

 

Diagnósticos tardíos, pocos especialistas y tratamientos interrumpidos

Las cifras reflejan el impacto de estas fallas. Según expertos, cerca de la mitad de los pacientes ya presenta hipertensión arterial al momento de ser diagnosticado y más del 30 % desarrolla depresión, situaciones que podrían prevenirse con una detección más oportuna.

A esto se suma otro reto crítico: la continuidad del tratamiento. Estudios indican que entre el 43 % y el 75 % de los pacientes no logra mantener su tratamiento de manera constante, mientras que uno de cada tres abandona el proceso antes de los cinco años.

La situación se agrava por la falta de especialistas. Actualmente, Colombia cuenta con apenas un reumatólogo por cada 233.000 habitantes, una cifra muy inferior a la registrada en países de Norteamérica y Europa.

Para quienes viven fuera de las grandes ciudades, acceder a un especialista puede tardar meses o incluso resultar imposible, retrasando diagnósticos y aumentando el riesgo de daño orgánico progresivo.

“Debemos seguir avanzando en diagnósticos tempranos y garantizar el acceso a tratamientos. Eso es clave para evitar el daño orgánico progresivo y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, agregó Esteban.

Los expertos insisten en que cerrar esta brecha requiere acciones concretas: políticas públicas que reconozcan el lupus como una prioridad independiente, formación médica para identificar señales tempranas y acceso sostenido a tratamientos innovadores que permitan mejorar la adherencia y la calidad de vida.

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