Fenómeno de El Niño y dengue: la peligrosa conexión del agua

Fenómeno de El Niño y dengue: la peligrosa conexión del agua

Fenómeno del Niño y dengue: la conexión entre la escasez de agua y la salud que no podemos ignorar. Foto: Haleon.
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Redacción Código Salud.

Bogotá.

Después de una emergencia como el sismo registrado el pasado 10 de agosto en Colombia, garantizar el acceso al agua se convierte en una prioridad para las comunidades afectadas. Sin embargo, almacenar agua en tanques, baldes y otros recipientes sin las medidas adecuadas puede crear condiciones favorables para la reproducción de Aedes aegypti y Aedes albopictus, mosquitos transmisores del dengue.

El riesgo no se limita a las zonas afectadas por el terremoto. Las lluvias, la humedad, las altas temperaturas y la acumulación de agua en diferentes territorios también pueden favorecer la presencia del mosquito.

El panorama epidemiológico merece atención. Según el Instituto Nacional de Salud, para la semana epidemiológica 32 de 2026, Colombia acumulaba 70.452 casos de dengue. En este contexto, fortalecer la prevención y reconocer oportunamente los síntomas resulta especialmente importante.

¿Por qué el almacenamiento de agua requiere atención?

Cuando existe escasez de agua, almacenar el líquido en casa puede ser una necesidad. El problema aparece cuando los recipientes permanecen destapados o no reciben una limpieza adecuada.

Tanques, baldes y otros depósitos deben mantenerse completamente cubiertos y limpios, además de revisarse periódicamente para evitar que se conviertan en criaderos.

La prevención también implica eliminar cualquier recipiente u objeto que pueda acumular agua alrededor de las viviendas.

Algunos territorios han registrado incrementos importantes de casos durante 2026, en un escenario en el que las condiciones climáticas pueden influir en la dinámica de transmisión. Estudios científicos también han encontrado una asociación entre el aumento de la temperatura y un mayor riesgo de dengue, aunque esto no significa que cada incremento térmico produzca automáticamente más casos.

Reconocer los síntomas puede hacer la diferencia

El dengue puede producir fiebre de inicio súbito, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, sarpullido, náuseas, vómito y malestar general.

Un aspecto importante es que la disminución de la fiebre no necesariamente significa que la enfermedad esté superada. Se debe buscar atención médica prioritaria ante señales como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, somnolencia o irritabilidad inusual, mareo, dificultad para respirar o deterioro general.

Para el manejo de la fiebre y el dolor, el acetaminofén puede utilizarse siguiendo las indicaciones de un profesional de la salud y las instrucciones del medicamento. Ante una sospecha de dengue, la OMS recomienda evitar medicamentos como la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos, debido al riesgo de sangrado.

«Frente al dengue, es fundamental que las personas reconozcan los síntomas y sepan cómo actuar. La educación en salud permite tomar decisiones oportunas y evitar prácticas que puedan aumentar el riesgo de complicaciones», Rodrigo Santacoloma, director Médico de Haleon para la región Andina.

En medio de una emergencia, cuidar el agua también significa cuidar la salud. Cubrir los recipientes, eliminar acumulaciones innecesarias, mantener los espacios limpios y consultar ante signos de alarma son acciones sencillas que pueden ayudar a reducir el riesgo de dengue en las comunidades.

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