Esa ‘gripa eterna’ en los niños podría ser otra cosa: la alerta que cambia el diagnóstico

Esa ‘gripa eterna’ en los niños podría ser otra cosa: la alerta que cambia el diagnóstico

Tu hijo no se está enfermando todo el tiempo: la pista oculta que puede revelar una alergia. Foto: EMI.
Imagen de Redacción Código Salud.

Redacción Código Salud.

Bogotá.

En Colombia, las enfermedades respiratorias siguen siendo una de las principales causas de consulta en niños. Solo en 2025, se registraron más de 6 millones de atenciones por infecciones respiratorias agudas, según el Instituto Nacional de Salud (INS).

Pero detrás de muchos de esos casos hay algo que no siempre se detecta a tiempo: alergias infantiles mal diagnosticadas.

La confusión es más común de lo que parece. Síntomas como congestión, tos o estornudos suelen asociarse de inmediato con gripa o infecciones, cuando en realidad pueden ser señales de una alergia persistente.

“Muchas veces las alergias en los niños se confunden con infecciones respiratorias agudas repetidas. Sin embargo, cuando los síntomas como la congestión, la tos nocturna o los estornudos son persistentes, es importante consultar a tiempo. Un diagnóstico oportuno no solo mejora la calidad de vida, sino que puede prevenir complicaciones como el asma o crisis respiratorias más severas”, afirma el Dr. John Anderson Hincapié Sánchez, médico pediatra de la Red de Especialistas de emi Falck.

Y ahí está el problema: cuando no se identifican a tiempo, estas alergias pueden avanzar.

Lo que empieza leve… puede complicarse

La rinitis alérgica, por ejemplo, no es un tema menor. Si no se trata, puede evolucionar a asma en cerca del 31,8 % de los casos, además de aumentar el riesgo de infecciones respiratorias frecuentes, sinusitis u otitis.

Por eso, más que reaccionar, la clave está en observar.

Señales que no deberían pasar desapercibidas

Hay síntomas que, cuando se repiten o se vuelven constantes, merecen atención:

  • Congestión nasal persistente.
  • Estornudos frecuentes.
  • Tos seca, especialmente en la noche.
  • Picazón en ojos, nariz o garganta.
  • Ojos llorosos o respiración por la boca.
  • Antecedentes familiares de alergias.

Son señales que muchas veces se normalizan… pero que pueden estar diciendo algo más.

La rinitis alérgica, por ejemplo, no es un tema menor. Foto: Canva.

¿Qué pueden hacer los padres?

Más allá del diagnóstico, hay acciones simples que ayudan a reducir el riesgo:

  • Mantener los espacios ventilados.
  • Evitar acumulación de polvo y humo.
  • Lavar con frecuencia la ropa de cama.
  • Consultar cuando los síntomas no desaparecen.

Detectar una alergia a tiempo no solo mejora la calidad de vida del niño. Puede evitar complicaciones más serias y reducir visitas constantes al médico. A veces, lo que parece una gripa más… no lo es.

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