Redacción Código Salud.
Bogotá.
Cada 11 de abril, el Día Mundial del Parkinson pone sobre la mesa una realidad que viene creciendo en silencio: el aumento acelerado de esta enfermedad, incluso en personas menores de 50 años de edad.
Hoy, el Parkinson es la condición neurodegenerativa de mayor crecimiento en el mundo. En América Latina, los casos de inicio temprano se han triplicado, impactando no solo la salud, sino también la vida laboral, económica y familiar de quienes la padecen en etapas productivas.
Según estudios internacionales, cerca de 10 de cada 100.000 personas menores de 50 años viven con esta enfermedad. Sin embargo, una de las principales dificultades sigue siendo el diagnóstico tardío.
“El Parkinson comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas motores visibles”, Jorge Luis Orozco Vélez, especialista de la Fundación Valle de Lili.
Antes del temblor, pueden aparecer señales que suelen pasar desapercibidas: pérdida del olfato, alteraciones del sueño, estreñimiento, ansiedad o cambios en la memoria. Síntomas que, por sí solos, no alertan sobre la enfermedad, pero que en conjunto pueden ser claves para detectarla a tiempo.
Ahí está uno de los mayores retos: reconocer esas señales tempranas para intervenir antes de que la enfermedad avance.
Otro punto clave es entender que no existe un único tipo de Parkinson. Cada persona lo vive de manera distinta. Mientras algunos presentan síntomas físicos más evidentes, otros enfrentan principalmente efectos emocionales o cognitivos.
Por eso, el tratamiento no puede ser estándar. “El abordaje debe ser personalizado e integral”, señalan los especialistas, combinando medicamentos, actividad física, fisioterapia y apoyo psicológico para mantener la calidad de vida.
En Colombia, iniciativas como ‘Sábados en Movimiento’, liderada por la Fundación Valle de Lili, han demostrado que el acompañamiento continuo hace la diferencia. Este programa reúne a pacientes, familias y cuidadores en espacios de educación y apoyo, fortaleciendo no solo el tratamiento, sino también la comprensión de la enfermedad.
“La atención va más allá de la consulta médica. Se trata de acompañar a las personas en todo su proceso”, Beatriz Elena Muñoz Ospina.
Mientras la investigación avanza, el mensaje es claro: prestar atención a los síntomas menos evidentes, consultar a tiempo y entender el Parkinson desde una mirada más amplia puede cambiar el rumbo de la enfermedad.
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