Redacción Código Salud.
Bogotá.
Pueden pasar años adaptándose, compensando, trabajando en silencio… hasta que un día deja de hacerlo. Y cuando eso ocurre, muchas veces el daño ya es difícil de revertir. Ese es el problema de fondo que hoy preocupa a los especialistas en Colombia.
En el Día Mundial del Hígado (19 de abril), la Fundación Santa Fe de Bogotá advierte que las enfermedades hepáticas están creciendo de forma sostenida, impulsadas por factores cada vez más comunes: mala alimentación, sedentarismo y consumo de alcohol. Lo que antes parecía un problema aislado, hoy es una tendencia clara.
A nivel global, cerca de 2 millones de personas mueren cada año por enfermedades del hígado. Y una de las condiciones más preocupantes, el hígado graso —ahora conocido como MASLD—, afecta a más de 1.3 billones de personas en el mundo. Detrás de este cambio hay algo más profundo: no es solo una enfermedad del hígado, es el reflejo directo de cómo estamos viviendo.
Un problema que empieza mucho antes de sentirse
El gran reto es que estas enfermedades suelen desarrollarse sin síntomas evidentes. Fatiga, molestias digestivas o inflamación abdominal pueden parecer menores… hasta que el cuadro se agrava.
“El mayor problema que tenemos hoy no es solo el aumento de la enfermedad, sino que estamos llegando tarde.
Estamos viendo pacientes cada vez más jóvenes, con daño hepático avanzado, en gran medida porque el hígado no duele y porque hemos normalizado hábitos que lo afectan profundamente. El hígado es un órgano silencioso, pero cuando habla, generalmente ya es tarde. Por eso, el gran cambio que debemos hacer como sistema de salud y como sociedad es pasar de reaccionar a anticiparnos: detectar antes, intervenir antes y entender que la enfermedad hepática hoy es el reflejo directo de cómo estamos viviendo”, Dr. Fernando Ayala, hepatólogo clínico de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
A esto se suma un problema adicional: el subdiagnóstico. En América Latina, millones de personas viven con hepatitis sin saberlo, lo que aumenta el riesgo de cirrosis o cáncer hepático.
Detectar a tiempo puede cambiarlo todo
La buena noticia es que hoy existen herramientas que permiten adelantarse. Tecnologías como la elastografía hepática ayudan a detectar daño en etapas tempranas, cuando aún es reversible.
Pero más allá de la tecnología, el cambio clave sigue siendo cotidiano: alimentación balanceada, actividad física regular, control del peso y moderación en el consumo de alcohol.
La salud del hígado ya no es un tema lejano ni exclusivo de ciertos pacientes. Es una conversación que empieza en la rutina diaria. Porque cuando este órgano falla, no lo hace de un momento a otro… lo viene advirtiendo en silencio desde hace tiempo.
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