Redacción Código Salud.
Bogotá.
En Colombia, una persona sufre un ataque cerebrovascular (ACV) aproximadamente cada 12 minutos, según una estimación de la Asociación Colombiana de Neurología. Cerca de 45.000 casos ocurrirían cada año, una cifra que evidencia la importancia de reconocer sus señales y buscar atención médica inmediata.
Durante la conmemoración del Día Mundial del Ataque Cerebrovascular, que se conmemora el 29 de octubre, la Fundación Santa Fe de Bogotá hace un llamado a fortalecer la prevención y actuar sin demora ante los síntomas. Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro por la obstrucción o ruptura de un vaso sanguíneo. Es una emergencia médica que puede causar la muerte o dejar secuelas físicas y cognitivas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2021 se registraron 11,9 millones de nuevos casos en el mundo. Esta condición es una de las principales causas de muerte y discapacidad.
¿Cuáles son las señales de alerta de un ACV?
Los síntomas suelen aparecer repentinamente. Entre las principales señales están la desviación de la boca, la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna y las dificultades para hablar o comprender lo que otros dicen.
También pueden presentarse pérdida súbita de la visión, mareo intenso, problemas de equilibrio o dificultad para caminar.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe solicitar atención de emergencia de inmediato, incluso si desaparecen al cabo de unos minutos. Esperar a que la persona mejore puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento.
Recordar cuándo comenzaron las señales también es importante para que el equipo médico evalúe las alternativas terapéuticas. La rapidez de la atención puede influir en el pronóstico y en el riesgo de discapacidad.
¿Cómo se puede reducir el riesgo de sufrir un ACV?
Aunque puede ocurrir de manera inesperada, existen factores de riesgo que pueden controlarse. La hipertensión arterial es uno de los principales; también influyen la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y algunas enfermedades cardíacas, como la fibrilación auricular.
Mantener controles médicos, conocer los niveles de presión arterial, seguir los tratamientos prescritos, realizar actividad física y adoptar una alimentación saludable son medidas importantes para reducir el riesgo.
La Fundación Santa Fe de Bogotá destaca, además, la importancia de una atención coordinada y de la rehabilitación para favorecer la recuperación y la autonomía de quienes sufren un ACV.
Reconocer las señales y actuar sin demora puede salvar vidas. La prevención y la atención oportuna son fundamentales para proteger la salud y la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
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