Redacción Código Salud.
Bogotá.
La obesidad va mucho más allá del peso corporal. Se trata de una enfermedad que impacta directamente el funcionamiento del sistema digestivo y que, en muchos casos, empieza a manifestarse con síntomas que suelen normalizarse o pasarse por alto. Sensación de pesadez, acidez frecuente, distensión abdominal o digestiones lentas no son hechos aislados, sino señales de un organismo que está funcionando bajo condiciones de inflamación y desajuste metabólico.
Durante un conversatorio organizado por la compañía Novo Nordisk Colombia, la doctora Margarita Gutiérrez, gastroenteróloga y especialista en endoscopia digestiva, explicó que en las personas con obesidad se presentan alteraciones hormonales y cambios en el vaciamiento gástrico que afectan directamente la digestión. Esto se traduce en síntomas como reflujo, sensación de llenura temprana y malestar abdominal persistente, evidenciando que no es un tema estético, sino un impacto funcional real en la calidad de vida.
A esto se suma la relación directa con otras condiciones como el hígado graso y los trastornos de la microbiota intestinal. El exceso de grasa corporal puede acumularse en órganos como el hígado, generando inflamación silenciosa, mientras que el desequilibrio en las bacterias intestinales influye en la forma en que el cuerpo procesa los alimentos, regula el apetito y mantiene estados inflamatorios. Entender estas conexiones es clave para dejar de ver la obesidad como un problema aislado y empezar a abordarla desde una mirada integral de salud.
– ¿Qué está pasando realmente en el sistema digestivo de una persona con obesidad y cómo eso afecta su día a día? (No solo en términos de peso, sino digestión, inflamación, acidez, etc.)
La obesidad es una enfermedad sistémica, hay alteraciones hormonales y metabólicas que afectan la digestión, se afecta el vaciamiento del estómago y existe cierto grado de inflamación crónica que se traduce en síntomas como acidez, sensación de pesadez, distensión abdominal, digestión lenta y reflujo gastroesofágico. No es solo un tema estético, es un impacto funcional real.
– ¿Por qué la obesidad suele estar tan relacionada con problemas como el hígado graso o el reflujo, y qué señales tempranas debería reconocer la gente?
En el caso del hígado graso, el exceso de grasa corporal hace que también se pueda depositar grasa en órganos como el hígado, esta grasa en algunas ocasiones puede generar inflamación del mismo y en un porcentaje de pacientes esta inflamación puede generar cicatrices que llevan a fibrosis o cirrosis hepática. En el caso de reflujo, la obesidad altera la barrera de la unión del esófago y el estómago y los cambios de presión derivados de la obesidad hace que haya mas predisposición al desarrollo de enfermedad por reflujo gastroesofágico. Si existen síntomas como frecuente sensación de quemazón, dolor en la “boca del estómago”, o la sensación de que se regresa el ácido en la boca puede ser explicado por reflujo. Lamentablemente el hígado graso no da síntomas sin embargo si es detectado por imágenes debe ser estudiado con detalle.
– ¿Cómo influye la microbiota intestinal en la obesidad y qué tan cierto es que ‘el intestino también engorda’?
El intestino tiene billones de bacterias “buenas” que participan en funciones clave: cómo absorbemos calorías, cómo regulamos el apetito y cómo se comporta la inflamación en el cuerpo. En personas con obesidad, esta microbiota suele estar en desequilibrio, lo que puede favorecer una mayor extracción de energía de los alimentos y un estado inflamatorio persistente.
Es por esto que en pacientes con obesidad debemos prestar especial atención a síntomas que sugieren que la microbiota esté alterada y fortalecer el mejoramiento de la misma con una adecuada alimentación.
– Desde la consulta, ¿Qué errores comunes ve en pacientes con obesidad cuando intentan mejorar su salud digestiva por su cuenta?
En mi experiencia siento que el mayor error es que los pacientes quieren soluciones rápidas y “mágicas” sin entender el problema. Muchos pacientes eliminan alimentos sin guía, siguen dietas muy restrictivas, abusan de suplementos o medicamentos sin indicación, o se enfocan solo en bajar de peso sin tratar el componente metabólico, hormonal, emocional y sistémico lo que genera constantemente frustración y empeoramiento de síntomas digestivos.
Dra. Margarita Gutiérrez
Especialista en gastroenterología y endoscopia digestiva, experta en manejo de patologías gastrointestinales, amplia experiencia en procedimientos endoscópicos terapéuticos, tratamiento integral de obesidad y manejo integral de trastornos de motilidad gastrointestinal.
Se destaca por su excepcional relación médico-paciente, caracterizada por una profunda empatía y un genuino interés por el bienestar de sus pacientes. Su filosofía se basa en la atención personalizada, donde cada caso representa un nuevo desafío y una oportunidad para brindar el mejor tratamiento posible.
Para el doctor Javier Ruiz, médico internista, 64 % de la población mayor de 18 años vive con sobrepeso u obesidad, esta discusión se tiene que elevar a un dialogo transectorial e intersectorial al ser condiciones que tienen un impacto tan significativo en más de 200 complicaciones, muchas de ellas crónicas.
¿En qué momento la obesidad dejó de ser un tema individual para convertirse en un problema de salud pública en países como Colombia?
En sí la obesidad nunca ha sido un tema individual, esta además de afectar el círculo más inmediato de quien la padece, también se ha visto rodeada de una connotación social que desafortunadamente no siempre ha sido positiva y que deriva en situaciones o comportamiento estigmatizantes hacia las personas que viven con obesidad. Sin embargo, es claro que estas discusiones inicialmente muy aisladas al entorno de las personas fueron creciendo en la medida que la prevalencia de la obesidad también lo hacía. En un país como Colombia en el que, según el Atlas Mundial de Obesidad, el 64 % de la población mayor de 18 años vive con sobrepeso u obesidad, esta discusión se tiene que elevar a un dialogo transectorial e intersectorial al ser condiciones que tienen un impacto tan significativo en más de 200 complicaciones, muchas de ellas crónicas.
¿Qué consecuencias está teniendo el aumento de la obesidad en el sistema de salud, más allá de las enfermedades conocidas?
Cuando hablamos de obesidad estamos hablando de la precursora de múltiples enfermedades crónicas. Entonces, al hablar de un aumento en la tasa de obesidad, automáticamente estamos hablando de un aumento en el riesgo de desarrollar otras enfermedades con sus complicaciones, esto lleva a un mayor consumo de recursos del sistema de salud en mitigación pero también debe llevar a una mirada reflexiva desde lo que siempre se ha hablado de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, esto trasciende al sistema de salud, se debe velar por espacios que permitan hacer actividad física, entornos seguros para hacer deporte, disminución de desiertos alimentarios poniendo a disposición de la población opciones asequibles de alimentación saludable, entre otras.
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