Redacción Código Salud.
Bogotá.
Aunque son frecuentes, las enfermedades del recto y el ano todavía están rodeadas de vergüenza y muchas personas prefieren ocultar sus síntomas hasta que el malestar se vuelve difícil de ignorar. En el caso de la enfermedad hemorroidal, consultar oportunamente puede facilitar el diagnóstico, prevenir complicaciones y encontrar el tratamiento adecuado.
Las hemorroides son estructuras vasculares normales del canal anal que funcionan como cojines y hacen parte de la anatomía del organismo. La enfermedad aparece cuando estos tejidos se dilatan e inflaman.
“Los síntomas característicos incluyen sangrado rectal, generalmente indoloro durante o después de la defecación; sensación de un bulto inusual en el ano; humedad y picazón anal”, Dr. Carlos Urbina, director de Asuntos Médicos y de Pacientes en Servier.
El dolor también puede aparecer en casos como las hemorroides externas trombosadas o durante episodios severos.
Más información para mejorar el manejo
Con el propósito de fortalecer el conocimiento médico sobre esta condición, que puede afectar a más de la mitad de la población a lo largo de la vida, 11 especialistas en coloproctología de la región desarrollaron el Manual Práctico para el manejo de la Enfermedad Hemorroidal.
El documento reúne siete capítulos con recomendaciones sobre manejo médico, procedimientos en consultorio, abordaje quirúrgico y atención de posibles complicaciones. La iniciativa contó con el apoyo de Servier y busca contribuir a la educación médica continuada y al intercambio de conocimiento entre profesionales.
Cinco hábitos que pueden ayudar
El Dr. Carlos Urbina comparte algunas recomendaciones para reducir factores asociados con la aparición o agravamiento de las hemorroides:
1. Priorizar la fibra y el agua. Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorecen el tránsito intestinal y ayudan a prevenir el estreñimiento.
2. Mantenerse activo. La actividad física regular favorece el funcionamiento digestivo y puede contribuir a evitar el estreñimiento.
3. Evitar permanecer demasiado tiempo en el inodoro. Pasar largos períodos sentado durante la evacuación puede aumentar la presión en la zona anal.
4. Cuidar la higiene sin irritar la zona. La limpieza suave y los baños de agua tibia pueden ayudar a mejorar el confort.
5. Consultar ante los síntomas. El sangrado rectal no debe asumirse automáticamente como hemorroides. Una valoración médica permite confirmar la causa y descartar otras enfermedades.
“Desde la coloproctología tenemos las herramientas para manejar la enfermedad hemorroidal y prevenir que llegue a etapas de complicaciones por barreras como la vergüenza”, Dra. Wendy Elena Villanueva, coloproctóloga.
El mensaje es sencillo: hablar de estos síntomas puede resultar incómodo, pero consultar a tiempo es mucho más importante que guardar silencio.
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