Redacción Código Salud.
Bogotá.
Hoy el cuidado de la piel dejó de ser solo una cuestión estética. Cada vez más personas lo entienden como parte del bienestar integral, y eso se refleja en el crecimiento del segmento facial, que ya representa una buena parte del mercado de skincare. En ese contexto, los productos antiedad han ganado protagonismo, impulsados por consumidores que buscan resultados reales y sostenibles en el tiempo.
Ahí es donde el retinol vuelve a tomar fuerza. No es nuevo, pero sí sigue siendo uno de los ingredientes con mayor respaldo científico dentro de la dermatología. Su capacidad para estimular la renovación celular y promover la producción de colágeno lo mantiene como un referente cuando se trata de mejorar la textura de la piel, reducir líneas finas y unificar el tono.
«El retinol es uno de los activos más estudiados y efectivos para combatir los signos visibles del envejecimiento. Su uso constante puede generar cambios visibles en firmeza, suavidad y luminosidad», Isabel Velásquez, gerente de marca de Neutrogena para Colombia.
Del ritual a la estrategia: así cambió el autocuidado
El cambio no es menor. Las rutinas de cuidado personal pasaron de ser hábitos básicos a convertirse en decisiones conscientes sobre salud. Así lo evidencia el estudio global A new view of Care de Kenvue, que muestra cómo las personas hoy ven el autocuidado como una inversión a largo plazo.
De hecho, una parte importante de los consumidores reconoce que habría querido empezar antes. También hay más información disponible, pero no siempre más claridad: aunque muchos buscan recomendaciones en internet, la mayoría sigue confiando en profesionales de la salud para tomar decisiones.
«Estamos viendo cómo el autocuidado evoluciona hacia prácticas más preventivas, personalizadas y sostenibles. El cuidado de la piel es parte de ese cambio, no es solo estética, es bienestar», Gustavo Ledesma, director de asuntos corporativos LATAM North-to-South de Kenvue.
Ciencia que se vuelve rutina diaria
Con este nuevo consumidor, más informado y exigente, la industria también ha tenido que responder. La apuesta hoy está en acercar ingredientes dermatológicos al uso cotidiano, sin perder eficacia ni seguridad.
En ese camino, marcas como Neutrogena han trabajado durante décadas en el desarrollo de soluciones con retinol, buscando hacerlas más accesibles y mejor toleradas por la piel. Su línea Retinol Boost, por ejemplo, combina retinol puro con ácido hialurónico y complejos calmantes, una mezcla pensada para ofrecer resultados visibles sin sacrificar la experiencia de uso.
El avance no es solo técnico, también es cultural. Hoy, incorporar productos con respaldo científico en la rutina diaria ya no es una tendencia de nicho, sino parte de una conversación más amplia sobre cómo envejecer mejor, con información, prevención y decisiones más conscientes.
Al final, más que borrar el paso del tiempo, la conversación parece estar cambiando hacia algo más realista: entender la piel, cuidarla mejor y darle herramientas para mantenerse sana. Y en ese escenario, el retinol sigue teniendo un lugar claro.
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