Discapacidad visual en universidades: 4 barreras de accesibilidad

Discapacidad visual en universidades: 4 barreras de accesibilidad

Estudiar con discapacidad visual: las barreras de accesibilidad que deben atender las universidades. Foto: Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos.
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Redacción Código Salud.

Bogota.

Llegar al salón, consultar una lectura o presentar un examen son actividades habituales en la universidad. Sin embargo, para un estudiante ciego o con baja visión, estas tareas pueden convertirse en obstáculos cuando los materiales académicos no están adaptados, las plataformas digitales son difíciles de utilizar o los espacios carecen de condiciones adecuadas de orientación y movilidad.

Por eso, la inclusión en la educación superior va más allá de permitir el ingreso a una institución. También implica garantizar que cada estudiante pueda participar en las actividades académicas, acceder a la información y desarrollar su formación con autonomía.

En Colombia, la necesidad de fortalecer los apoyos educativos también se refleja en las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). En 2024, la operación de Educación Formal registró 3.922 casos asociados con discapacidad visual, entre ceguera y baja visión, en los niveles de preescolar, básica y media, incluida la educación para adultos.

¿Cuáles son las principales barreras en la universidad?

Mauricio León, terapeuta ocupacional del Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC), señala que la inclusión requiere acciones que respondan a las necesidades de cada persona.

“El verdadero reto está en que pueda acceder a la información, participar en las actividades académicas, desplazarse con autonomía y contar con los ajustes que necesita para desarrollar su proceso formativo en igualdad de condiciones”, explica.

Estos son 4 aspectos que las universidades deben tener en cuenta:

1. Materiales y plataformas digitales accesibles. Las lecturas, los documentos y los recursos de clase deben estar disponibles en formatos compatibles con tecnologías de apoyo, como los lectores de pantalla. Las plataformas académicas también deben permitir una navegación accesible.

2. Orientación y movilidad dentro del campus. Llegar a los salones, encontrar la biblioteca y desplazarse entre edificios son parte de la experiencia universitaria. Los apoyos deben responder a las necesidades de cada estudiante y favorecer su autonomía.

3. Ajustes en la enseñanza y las evaluaciones. Los docentes pueden necesitar adaptar la presentación de contenidos, las actividades y las evaluaciones. La clave está en identificar los ajustes razonables que cada estudiante requiere para demostrar sus conocimientos en condiciones equitativas.

4. Una comunidad universitaria informada. Las actitudes también pueden convertirse en barreras. Sensibilizar a docentes, compañeros y personal administrativo ayuda a evitar prejuicios y a promover relaciones respetuosas, en las que se pregunte a cada persona qué apoyo necesita, sin asumir sus capacidades o decisiones.

“Muchas veces las barreras no están en la persona, sino en la manera como está diseñado el entorno, en cómo presentamos la información o incluso en la forma en que nos relacionamos”, agrega León.

La inclusión en la educación superior va más allá de permitir el ingreso a una institución.. Foto: Código Salud.

¿Cómo pueden prepararse las universidades para ser más inclusivas?

Para promover el conocimiento de estas herramientas y apoyos, el CRAC, insta durante la conmemoración del Día Mundial del Bastón Blanco en donde participaron las universidades Libre, Seccional Bogotá; La Salle; Central; Autónoma de Colombia y UNICOC.

La jornada contó con cuatro estaciones prácticas dedicadas al sistema braille, las herramientas tecnológicas y la accesibilidad digital, el uso del bastón blanco y la orientación y movilidad, y las ayudas ópticas para personas con baja visión.

Según el CRAC, durante el último año la institución ha desarrollado más de 50 acciones de asesoría, acompañamiento, formación y sensibilización con comunidades educativas, además de procesos de articulación con 10 instituciones de educación superior.

El propósito es que la inclusión se traduzca en cambios concretos: materiales accesibles, espacios que faciliten la movilidad, docentes preparados y comunidades que respeten la autonomía de los estudiantes. Porque garantizar el acceso a la universidad es solo el comienzo. La inclusión se construye cuando todas las personas pueden aprender, participar y desarrollar su potencial en condiciones de igualdad.

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