Redacción Código Salud
Bogotá.
Hay dolores que llegan sin avisar. Una punzada en la espalda, una sensación de ardor que no se va, una erupción que aparece en un solo lado del cuerpo. Muchos lo llaman ‘culebrilla’. Su nombre médico es herpes zóster. Y aunque suele asociarse con la edad, hay algo que casi la mitad de los mayores de 50 años no tiene en el radar: vivir con una enfermedad crónica aumenta aún más el riesgo.
Una encuesta global de GSK, realizada a más de 6.000 personas en 10 países durante la Semana de Acción contra el Herpes Zóster, reveló un dato que prende las alarmas: el 46 % de los adultos de 50 años o más desconoce que tener una condición crónica eleva la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
Y no es un detalle menor. El 35 % cree que, si su enfermedad está “controlada”, ya no hay riesgo. Uno de cada cuatro piensa que su condición no impacta el sistema inmunológico. Pero la evidencia muestra otra realidad: aunque 99 % de los adultos puede desarrollar este virus a lo largo de su vida, la probabilidad de reactivación del virus aumenta con la edad debido al debilitamiento natural de las defensas. Si a eso se suman patologías como diabetes tipo 1 y 2, enfermedad renal crónica, cardiovasculares o respiratorias, el riesgo puede incrementarse hasta en 51 %.
La conversación que no está ocurriendo
El estudio también deja al descubierto una brecha preocupante: 54 % de los encuestados nunca ha hablado con su médico sobre herpes zóster, pese a que 68 % acude regularmente a consulta para controlar su enfermedad de base. Y es que hay que tener en cuenta que cuando el virus se reactiva, el impacto puede ser fuerte.
“Estos datos evidencian no sólo un mayor riesgo clínico, sino también una brecha importante de información y acción. Es fundamental que las personas con enfermedades crónicas, así como la población sana mayor de 50 años, abran estas conversaciones y tomen decisiones oportunas frente a la prevención y el tratamiento”, Dr. Víctor Saravia, gerente médico senior de vacunas de GSK Colombia.
Más que una erupción: dolor que limita la vida
Entre quienes ya han vivido la experiencia, 42 % reportó dolor severo que limitó sus actividades diarias. El 31 % habló de impacto emocional o aislamiento. Y uno de cada cuatro admitió que no imaginaba que la enfermedad pudiera ser tan grave.
El herpes zóster ocurre cuando el virus de la varicela —que permanece latente en el cuerpo tras la infección en la infancia— se reactiva años después. Puede provocar una erupción dolorosa con ampollas, generalmente en un solo lado del cuerpo o del rostro. En uno de cada cinco pacientes aparece neuralgia posherpética, una complicación caracterizada por dolor incapacitante que puede durar meses, años o incluso toda la vida.
Subestimarlo tiene consecuencias.
Adoptar hábitos saludables fortalece el sistema inmunológico, pero la vacunación es una medida efectiva para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. Y si aparecen síntomas, iniciar tratamiento dentro de las primeras 72 horas es clave para mejorar la evolución.
La invitación es clara: si tiene 50 años de edad o más, especialmente si vive con una enfermedad crónica, no dé por sentado que está fuera de peligro. Pregunte, converse con su médico, infórmese.
Porque en salud, lo que no se habla, no se previene.
