Redacción Código Salud.
Bogotá.
El cuidado de la piel está viviendo una transformación impulsada por la ciencia. Hoy, más allá de las cremas tradicionales, el foco está en ingredientes avanzados que buscan actuar desde capas más profundas y mejorar la salud cutánea.
Entre las nuevas tendencias destacan componentes como los exosomas, los liposomas y las espículas marinas, tecnologías que están comenzando a abrirse camino en la formulación cosmética.
Según expertos del sector, estos desarrollos buscan optimizar procesos como la hidratación, la regeneración celular y la protección frente a factores externos como la contaminación o el estrés.
“Estamos viendo una evolución hacia ingredientes más sofisticados que podrían marcar una nueva etapa en el cuidado de la piel”, Catalina Echeverry, CEO Laboratorio IH.
¿Por qué están llamando la atención?
El interés por estos ingredientes radica en su capacidad de mejorar la absorción y potenciar los efectos de otros activos, lo que podría traducirse en resultados más visibles y duraderos.
Además, responden a una tendencia creciente: consumidores que buscan productos más efectivos, respaldados por innovación y conocimiento científico.
¿Por qué están llamando la atención?
El interés por estos ingredientes radica en su capacidad de mejorar la absorción y potenciar los efectos de otros activos, lo que podría traducirse en resultados más visibles y duraderos.
Además, responden a una tendencia creciente: consumidores que buscan productos más efectivos, respaldados por innovación y conocimiento científico.
Este avance también refleja un cambio en los hábitos. El cuidado de la piel ya no se limita a lo estético, sino que se integra dentro del bienestar general.
“Hoy vemos un consumidor más informado, que busca soluciones adaptadas a sus necesidades y con beneficios reales para la piel”, Catalina Echeverri, CEO y cofundadora de Laboratorio IH.
Lo importante: el enfoque sigue siendo la salud
Aunque estas tecnologías son prometedoras, los especialistas coinciden en que el cuidado de la piel debe seguir basándose en lo esencial:
Limpieza adecuada.
Hidratación constante.
Protección frente al sol.
Hábitos saludables.
La innovación suma, pero no reemplaza las bases del cuidado diario.
